La educación de personas adultas presenta una enorme fuerza como espacio de nuevas oportunidades. Según dice la legislación publicada al respecto, la educación de personas adultas tiene la finalidad de ofrecer a todas las personas mayores de dieciocho años la posibilidad de adquirir, actualizar, completar o ampliar sus conocimientos y aptitudes para su desarrollo personal y profesional.
El mismo objetivo es el que ha movido a la Fundación Purísima Concepción a facilitar la inclusión de los residentes en un ambiente lo más normalizado posible para su aprendizaje. Ascensión Serrano, psicóloga de Recursos Residenciales destaca “al salir de la Residencia, mejoran sus habilidades sociales ya que se relacionan con personas externas a la Fundación”.
Es el CEPER Almanjáyar-Cartuja quien los recibe cada semana. A destacar la magnífica labor de los docentes que imparten las clases de Educación Permanente (Educación para adultos) ya que su trabajo va más allá del aprendizaje. Además de la planificación de las sesiones, también se adaptan perfectamente a nuevas situaciones e intereses planteados por el alumnado, empatizan con ellos, los asesoran y orientan en aquellas necesidades que puedan manifestar. Las evaluaciones se valoran en un 30% la asistencia, un 60% el examen y un 20% la participación, aunque, como indica Manuel Sánchez, Tutor CEPER Almanjáyar-Cartuja, “la evaluación está adaptada curricularmente a cada uno de ellos, lo importante es que adquieran los conocimientos y aptitudes personales, de ese modo llegarán a la meta”.
Aprender y conseguir el graduado en ESO les facilitará el acceso a estudios posteriores y al mundo laboral. Que el futuro suene a autonomía. Son sobresalientes en esfuerzo por lo que seguiremos aportando el apoyo que necesiten para que lo consigan.

