Hemos tenido la oportunidad de vivir el tercer encuentro entre familias estival. Una convivencia en la que cada residente tiene oportunidad de invitar a dos personas con las que quiera compartir un día de piscina.
Familiares, amistades, parejas, trabajadores y personas a las que aprecian se dieron cita en una tarde calurosa, pero entre baños, merienda-cena, los bailes y sobre todo la alegría y el ánimo de la buena compañía hizo que la jornada fuera una vez más un éxito.
Un modo de aprovechar estas fechas para conectar, conocernos un poco más y crear grandes recuerdos que habiten por siempre en la memoria. Momentos espontáneos y felices que son cimientos para la salud emocional.
Somos una familia muy grande y con suerte.

