Además de las salidas, excursiones y viajes, este verano los chicos de Residencia de Menores también han disfrutado de otro modo, donde la creatividad ha sido la principal protagonista.
La realización de actividades musicales mejora muchos aspectos importantes de la capacidad emocional, cognitiva y social de las personas. La construcción de aprendizajes mutuos, una comunicación horizontal, el juego y la experimentación, promueve la creatividad de los chicos, fortaleciendo su identidad, confianza y autoestima, además lo pasan en grande.
Estas sesiones musicales les permiten ser emisores, creando, libremente una melodía, transmitiendo a su vez diversas sensaciones, a través de las diferentes tonalidades, ritmos y velocidades. También se convierten en receptores, escuchando las melodías con atención creando fantásticas historias con la imaginación. En la sesión de esta semana la flauta los transportó a un precioso valle, en cambio el toque del tambor les hacía imaginar un bosque encantado.
El arte de crear es infinito. Otra de las actividades que les encanta es hacer manualidades, pues se sienten realizados mostrando a todos que son capaces de hacer lo que se propongan, con esfuerzo, constancia, concentración y quizá con apoyos, pero poder decorar el hogar con estas maravillosas flores, no tiene precio.
Lo que más gusta de estas actividades es que no existen limitaciones ¡todos son unos artistas! La creatividad es uno de los grandes tesoros de la infancia. Como decía Albert Einstein “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”.






