El mundo está viviendo multitud de tensiones y divisiones entre los diferentes pueblos e incluso dentro de un mismo país, en los periódicos, la televisión o la radio observamos como la confrontación, la escalada de violencia, la guerra se manifiesta en muchos territorios.
Las tensiones y la división no han sido ajenas a las comunidades cristianas en las que durante siglos se ha manifestado. Cada año, del 18 al 25 de enero, los cristianos de todas las confesiones y de todo el mundo están convocados para orar por la unidad de los cristianos.

Siendo conscientes de ello, durante esta semana en Fundación Purísima Concepción hemos reflexionado sobre el lema propuesto para este año “Haz el bien; busca la justicia” (cf. Is 1,17), llegando a la conclusión que:
- No debemos juzgar a nadie por su apariencia, ni despreciarlo, ni discriminarlo, ni considerar a nadie inferior a nosotros pues ¡todos somos hermanos!
- Tenemos que respetar a todas las personas, cortar los lazos de la injusticia, de la violencia, de la guerra, del odio… y sustituirlos por lazos de amor y fraternidad.
- Debemos aprender a perdonar y enterrar los rencores, ayudarnos unos a otros, sin olvidar a los más débiles y los que más sufren.
- Tratar a los demás como nos gusta que nos traten.
- Y amar a todos con un corazón grande, incluso a aquellos que a veces nos hacen daño.
También las personas que han querido han participado en la oración en pro de que los cristianos caminen, oren y trabajen juntos por la reconciliación y la unidad. Un acto que nos compromete e impulsa a dar testimonio de amor hacia el prójimo y a defender la dignidad de toda persona.


