El Papa Francisco ha sido —y seguirá siendo— para Hospitalarias Fundación Purísima Concepción un ejemplo de entrega, cercanía y servicio a los demás. Su testimonio de vida y su palabra nos inspiran cada día a vivir y defender con mayor firmeza nuestros valores hospitalarios.
Su defensa de una atención humanizada, centrada en la dignidad y los derechos de las personas más vulnerables, ha sido una constante en su pontificado. Así lo expresó en la Jornada Mundial del Enfermo de 2023:
“Por eso es tan importante que toda la Iglesia, también en lo que se refiere a la enfermedad, se confronte con el ejemplo evangélico del buen samaritano, para llegar a convertirse en un auténtico hospital de campaña… Todos somos frágiles y vulnerables; todos necesitamos esa atención compasiva, que sabe detenerse, acercarse, curar y levantar”.
Una vida comprometida con los retos del mundo
Desde su elección el 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio —Francisco— eligió estar del lado de los pobres, de los excluidos y de quienes más sufren. Lo dejó claro desde el inicio, no solo con palabras, sino con gestos concretos y decisiones valientes. Su primer viaje como Papa fue a Lampedusa, donde denunció la “globalización de la indiferencia” ante el sufrimiento de las personas migrantes.
“Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro… no nos importa, no nos concierne”.
Francisco alzó la voz contra las injusticias del mundo, las guerras, el abandono de los más débiles, y también abordó con profundidad desafíos actuales como el cambio climático, a través de su encíclica Laudato si’, que marcó un hito en la conciencia ecológica mundial. En ella escribió:
“El cambio climático plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad”.
Durante su pontificado, trabajó incansablemente por tender puentes entre religiones, acercándose a líderes de otras confesiones como gesto de fraternidad universal. Fue el primer papa en visitar países como Myanmar o los Emiratos Árabes Unidos, reafirmando que la paz y el diálogo son el único camino posible.
También defendió con firmeza la dignidad de todas las personas, incluidos los colectivos históricamente excluidos dentro de la Iglesia. Invitó a una mayor inclusión de las personas homosexuales, divorciadas, y al discernimiento sobre el papel de la mujer en la vida eclesial, abriendo horizontes de reflexión y esperanza.
La salud mental también fue parte de su misión
En un mundo marcado por la ansiedad, el estrés y la soledad, Francisco no olvidó a quienes sufren en silencio. Elevó oraciones por quienes viven con enfermedades mentales y pidió reforzar los sistemas de atención y apoyo, combatiendo el estigma con compasión.
“El sistema sanitario debe sostener también a quienes se dedican a la investigación científica de estas patologías”, afirmaba.
Un llamado al coraje y a la audacia
En el último Capítulo General de las Hermanas Hospitalarias, el Papa animó a la Congregación a mantener viva la audacia de sus orígenes:
“Atrévanse, sin miedo, y déjense interpelar por las nuevas pobrezas de nuestro tiempo: ¡son muchas!”
Ese espíritu de valentía, entrega y fe es el que seguirá guiando nuestro compromiso. Siguiendo su ejemplo, renovamos nuestra misión de ofrecer una atención hospitalaria integral, desde el corazón, y siempre al lado de quienes más lo necesitan.
Gracias, Papa Francisco, por tu vida, tu palabra, tu ternura y tu coraje.
Descansa en paz.

