Desarrollamos ocho valores y desde ese punto desde donde se describe nuestra forma de trabajar y en el Centro de Día es guía de cómo nos acercamos a la esencia de la persona.
Destacamos dos de ellos, que engloban de manera prioritaria el proceso identitario que se lleva a cabo con cada una de las personas que forman parte de nuestro Centro de Día. Se trata del valor de la Humanidad en la atención y Ética en toda actuación.
Este proceso no sólo se plasma a nivel global en cuanto a la forma de trabajar sino también en la personalización de nuestra labor. Para ello se trabaja día a día con actividades que fomentan el trato individualizado.
Desde nuestra perspectiva profesional las personas son el centro y por tanto fomentar al máximo la autonomía. El reto diario en nuestro equipo es promover una comunicación alternativa y aumentativa para con nuestros usuarios. Una de las actividades que hemos realizado ha sido crear un panel con los datos identificativos de cada persona usuaria, donde se plasma su “ser” y “tener”. En estos cuadros podemos observar los gustos, lo que no le agrada a la persona y lo que le entusiasma.
También ayuda en el día a día a los profesionales y al personal que comienza a trabajar en nuestro centro, para así conocer más a la persona y sobre todo aquellas que no pueden expresar verbalmente sus preferencias y deseos.
Pequeñas grandes ideas.





