Los alumnos del tramo de Habilidades Adaptativas tras las vacaciones navideñas, se han encontrado en el aula un regalo que ha sido motivo de alegría y alboroto para todos.
La primera reacción fue de asombro y expectación, todos se asoman con curiosidad a conocer a los nuevos inquilinos, los llaman, desean tocarlos, piden echarles de comer, les cantan, los observan con fascinación al descubrir sus formas y colores, se sienten realmente atraídos y atrapados por unos seres vivos minúsculos que reaccionan ante cualquier gesto o palabra que se les dedican.
Después de conocerlos y ver cómo se mueven, cómo comen, recorren su espacio…, llega el momento de darles un nombre. Es difícil porque los más pequeños son muy, muy parecidos y resulta complicado diferenciarlos. El más grande es el que más capta su atención, por su tamaño, sus aletas que parecen cuerdas, su color y forma de moverse…, son características que les hacen tomar la decisión de ponerle nombre sólo a él. Se proponen variados y divertidos, pero tras una votación el resultado para el nuevo huésped es KOKO.
Una vez hechas las presentaciones y admirar a estos pequeños seres, se les hace conscientes, a todos los alumnos, de la responsabilidad que cada uno va a mantener, de lo importante que es darle un cuidado adecuado sin olvidar que son seres que ven y escuchan y que con la interacción que mantengan con ellos, el cariño y ternura les ayudará a sentirse acogidos, cómodos y en su casa.
Les han hecho hasta un cartel de bienvenida. Os presentamos a los nuevos compañeros: LOS PECES.












