Las aves rapaces se convierten en una herramienta de aprendizaje, bienestar e inclusión para el alumnado del CeRA Purísima Concepción

El alumnado del CeRA Purísima Concepción ha vivido una experiencia educativa diferente gracias a la iniciativa Rapaces que Sanan, un proyecto que acerca el mundo de la cetrería como herramienta para favorecer el aprendizaje, el bienestar emocional y la inclusión a través del contacto respetuoso con la naturaleza.

La actividad ha sido posible gracias a la colaboración de Daniel, responsable de la iniciativa y miembro de la Escuela de Cetrería Mulhacén, junto a Lucía y Juanjo, quienes de forma voluntaria comparten con el alumnado una experiencia vivencial única. Durante la jornada, conocen de cerca a Thor y Valkiria, dos águilas de Harris, y a Copito, un búho que ha despertado la curiosidad y el entusiasmo de todos los participantes.

La necesidad de observar, escuchar, respetar los tiempos del animal y seguir las indicaciones de los especialistas convierte la actividad en una oportunidad para trabajar competencias como la concentración, la comunicación, el autocontrol y la interacción social desde una experiencia altamente motivadora.

Diversas investigaciones y experiencias desarrolladas en el ámbito de las intervenciones asistidas con animales señalan que el contacto guiado con aves rapaces puede contribuir a mejorar el bienestar emocional, reforzar la autoestima, favorecer la expresión de emociones y potenciar las habilidades sociales. En el caso del alumnado del CeRA Purísima Concepción, la actividad generó un ambiente de calma, ilusión y participación activa, facilitando que cada estudiante pudiera vivir la experiencia desde sus propias capacidades.

Además, las jornadas han servido para reforzar la educación ambiental y la sensibilización hacia la conservación de la biodiversidad. La cetrería, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, constituye también una valiosa herramienta para acercar el conocimiento sobre las aves rapaces y su papel en los ecosistemas. Asimismo, la actividad ha permitido trabajar valores esenciales como la empatía, la responsabilidad, el respeto por la naturaleza, el cuidado del entorno y el compromiso con la convivencia, reforzando la educación en valores que caracteriza el proyecto educativo del centro.

Desde Hospitalarias Fundación Purísima Concepción queremos agradecer la generosidad y el compromiso de Daniel, Lucía y Juanjo por hacer posible esta experiencia. Iniciativas como Rapaces que Sanan reflejan cómo la conexión con la naturaleza puede convertirse en una poderosa herramienta educativa capaz de despertar la curiosidad, fortalecer el bienestar emocional y favorecer aprendizajes significativos.

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