Es de suma importancia anticipar un evento nuevo, o todo aquello que arriesgue el control de las rutinas de las personas con TEA. Nuestros residentes de RGA-TEA pronto dirigirían sus pasos a Parapanda, a la Granja-Escuela, en Alomartes.
Como quien planifica unas vacaciones, donde nacen las ilusiones por conocer algo nuevo, de vivir nuevas aventuras, los días previos a la excursión han trabajado la conexión con la naturaleza con apoyos visuales. Son los aliados para tal fin.
Ya sea con fotos, dibujos o imágenes, avanzar las actividades que se van a realizar es fundamental. Han trabajado a través de unos paneles ambientales, la identificación de los animales correspondientes en cada contexto: granja, selva, domésticos, etc. Recordamos los nombres y las características de cada uno de los que posteriormente tendríamos contacto, como preámbulo a lo que se viviría en la Granja-Escuela.
Un apetitoso desayuno les esperaba, incluyendo el exquisito aceite de oliva de la zona, pan rural del pueblo y un ambiente sano de bienvenida. Durante toda la mañana pudieron dar de comer a caballos, burros, gallinas, ovejas y aves, son una fuente de estimulación viva. Estar con ellos, tocarlos, ha sido un puente para mostrar sus emociones “Ha sido uno de los momentos más mágicos que hemos podido vivir con nuestros residentes” comentaba a redacción Pablo Ulsen, psicólogo de la residencia.
Después de comer, realizaron un taller de cocina mezclando, huevos, aceite de oliva, azúcar y leche con una pizca de levadura. La diversión llegó al amasar y el disfrute cuando merendaron sus propios roscos.
Toda una experiencia, para repetir.

