Son jóvenes solidarios, capaces de crear un mundo mejor contribuyendo con respeto a la convivencia, siendo sensibles a otras realidades. Diez de ellos de la residencia de Adultos, durante el curso hacen labor de acompañamiento en la Residencia de Mayores Claret, mejorando la calidad de vida de personas mayores. Bajo estas circunstancias que vivimos no los han dejado solos, y han escrito unas cartas donde les muestran todo su cariño y ánimo, con la ilusión de volver a verlos muy pronto. Acciones para hacer un poco más llevadero este momento de distanciamiento social en el que no es posible recibir visitas ni realizar actividades que requieran establecer contacto físico.
Para ellos voluntariado significa acción, comprometerse ante la vida, obteniendo beneficios con su labor desinteresada: enriquecimiento personal con un refuerzo emocional sintiéndose útil, fomento del respeto hacia el otro, potencia de las habilidades sociales, ocupación del tiempo libre, y una magnífica oportunidad para poner en práctica las competencias que aprenden en la Fundación, de valores y principios.
De este modo se abren nuevos espacios de inclusión, fomentando su participación activa en la sociedad. Desde la Fundación se promueven estas acciones para demostrar a la sociedad que ellos también pueden ayudar, que su esfuerzo y dedicación son fundamentales para crear una sociedad más abierta y accesible.
Agradecemos a la Residencia de Mayores Claret su emoción en la recepción de las palabras manuscritas en forma de anécdotas, cuentos o historias, también de los dibujos… sabemos que han despertado sonrisas y han levantado el ánimo.





