Carmen Prados entró con 20 años en la Fundación y hace poco que se ha jubilado
Si la llegada de Elena Sánchez, nuestra empleada número 500, simboliza el crecimiento y la ilusión por el futuro, el testimonio de Carmen Prados representa la fuerza de nuestras raíces y la memoria viva de la Fundación Purísima Concepción de Hermanas Hospitalarias.
Hablar de Carmen Prados es hablar de la esencia de la entidad. A través de su testimonio, recorremos casi más de cuatro décadas de compromiso, trabajo en equipo y amor por las personas de nuestros centros.
Carmen comparte su experiencia desde los inicios de la Fundación, cuando la ilusión por construir un proyecto centrado en el cuidado integral de las personas comenzaba a tomar forma. Sus palabras reflejan no solo la evolución de los espacios y servicios, sino también la constancia de un valor que permanece inalterable: la calidez en el trato y el cariño hacia cada persona.
Más que un trabajo, una forma de vivir.
Carmen nos habla de un entorno donde el equipo no solo trabaja junto, sino que crece, aprende y se apoya como una verdadera familia. A través de sus recuerdos, descubrimos cómo el compromiso y la entrega diaria han tejido una red de afectos y profesionalidad que sigue viva en cada rincón de la Fundación. A través de sus palabras, descubrimos cómo se ha mantenido intacto lo más importante: la esencia de nuestros valores. Carmen habla de un entorno donde el compañerismo y el cuidado genuino han sido la base del día a día, demostrando que, más allá de los años, lo que permanece es el impacto positivo que dejamos en la vida de las personas.
De la ilusión del presente a la sabiduría del pasado.
Esta entrevista es el segundo capítulo de una serie que conecta el presente y el pasado de nuestra institución. La semana pasada conocimos la experiencia de Elena, y próximamente compartiremos un encuentro muy especial donde ambas reflexionan juntas sobre lo que significa formar parte de esta gran familia.
Descubre su testimonio completo aquí :

