Hay historias que no se cuentan en días, meses o años. Se cuentan en los recuerdos compartidos, en las amistades que perduran, en las celebraciones vividas juntos y en la tranquilidad de sentirse en casa. Con ese espíritu, la residencia de adultos de Hospitalarias Fundación Purísima Concepción ha celebrado un emotivo homenaje a varias personas que llevan más de 25 años formando parte de este hogar.

El acto, sencillo y cercano, ha reunido a personas usuarias, hermanas, profesionales, familiares y miembros de la comunidad hospitalaria para reconocer un recorrido de vida que forma parte de la identidad de la entidad. Más allá del tiempo transcurrido, este encuentro ha querido poner en valor las relaciones construidas, el acompañamiento mutuo y el sentimiento de pertenencia que se genera cuando un lugar deja de ser únicamente una residencia para convertirse en un verdadero hogar.
«Aquí he vivido muchos momentos importantes de mi vida. He hecho amistades, he aprendido muchas cosas y siempre me he sentido acompañada. Este lugar forma parte de quién soy.» Nieves Salcedo, homenajeada.
Durante más de dos décadas, las personas homenajeadas han compartido experiencias, celebraciones, aprendizajes y momentos cotidianos que forman parte de la memoria colectiva de la entidad. Sus historias reflejan el compromiso con nuestra forma de hacer, con un modelo de atención centrado en la persona, basado en el respeto a su proyecto de vida, la estabilidad, la participación y la creación de entornos donde cada persona pueda desarrollarse con dignidad y bienestar.
El reconocimiento ha servido también para agradecer el ejemplo que estas personas representan para toda la comunidad hospitalaria. Su presencia durante tantos años ha contribuido a construir un espacio donde el apoyo va acompañado de afecto, confianza y relaciones significativas, valores que forman parte de la identidad de Hermanas Hospitalarias.
«Cuando una persona lleva más de 25 años con nosotros deja de ser alguien a quien acompañamos. Forma parte de nuestra historia, de nuestra familia y de la esencia de este hogar. Este homenaje es una forma de agradecer todo lo que también ellas nos han enseñado.» Jesica Pacheco, supervisora de la residencia.

La jornada ha estado marcada por la emoción, los recuerdos compartidos y el agradecimiento, convirtiéndose en una oportunidad para poner en valor algo que no siempre se ve, pero que constituye la esencia del trabajo diario: acompañar proyectos de vida que se desarrollan a lo largo del tiempo y generar comunidades donde las personas puedan sentirse escuchadas, respetadas y queridas.
«Como familia, saber que durante tantos años ha estado rodeado de personas que le quieren, le respetan y le ayudan a seguir creciendo nos da una enorme tranquilidad. Aquí siempre hemos encontrado cercanía, profesionalidad y, sobre todo, humanidad.» Hermana de Conchi Jiménez, homenajeada.
Este acto también ha sido un reconocimiento al compromiso compartido de todas las personas que, día a día, contribuyen a hacer posible que la residencia sea un lugar donde cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida con apoyos personalizados, participación y sentido de pertenencia.
«Este homenaje nos recuerda que acompañar no consiste únicamente en prestar apoyos. Consiste en caminar junto a las personas durante su proyecto de vida, respetando su historia, sus decisiones y sus sueños. Hoy celebramos precisamente eso: una vida compartida y un hogar construido entre todos.» Ainhoa Hervás, coordinadora de la Residencia de Adultos.
Con este homenaje, Fundación Hospitalarias Purísima Concepción reafirma su compromiso con un modelo de apoyos que sitúa a la persona en el centro y reconoce que cada historia de vida es única. Porque un hogar no se construye únicamente con paredes; se construye con las personas que lo habitan, con quienes las acompañan y con todos los momentos que, año tras año, dan sentido a una vida compartida.


